Guerras culturales: La nueva línea divisoria en la política
Un nuevo estudio de Gennaioli y Tabellini desafía la comprensión tradicional de la polarización política basada en clases. Argumentan que las divisiones políticas están cada vez más impulsadas por identidades culturales, no por intereses económicos. Las personas eligen identidades en función de los conflictos sociales predominantes; las cuestiones económicas destacan las divisiones de clase, mientras que las cuestiones culturales (inmigración, moralidad) crean grupos culturales opuestos. Los partidos políticos explotan esto, invirtiendo en propaganda basada en la identidad para amplificar los estereotipos culturales y radicalizar las posiciones. Una encuesta a ciudadanos estadounidenses apoya esto, mostrando que la identidad cultural, y no el estatus económico, dicta las opiniones sobre bienestar, impuestos, etc. El "choque de China" proporciona evidencia empírica, mostrando que en áreas económicamente impactadas, los votantes culturalmente conservadores redujeron el apoyo a la redistribución y aumentaron el sentimiento antiinmigración. Este cambio explica el auge del populismo de derecha a pesar de la creciente desigualdad. El enfoque de la izquierda únicamente en la desigualdad ignora la poderosa influencia de la identidad cultural, lo que lleva a pérdidas electorales.