NixOS: ¿La distribución Linux perfecta? Mi año de dolor y lecciones aprendidas
Me sedujo la promesa de NixOS de una perfecta reproducibilidad del sistema mediante una única configuración de código. Después de un año, lo abandoné. La curva de aprendizaje es pronunciada, la documentación es deficiente, los mensajes de error son opacos y hay innumerables maneras de hacer lo mismo. Si bien crea un sistema estable, pasé incontables horas lidiando con problemas como la compatibilidad con el dock Thunderbolt y la configuración de entornos de desarrollo en varias pilas de tecnología. Cambié a Bazzite y Bluefin (basados en Fedora Silverblue), que ofrecen una experiencia más amigable a través de Flatpak, Homebrew y Distrobox, manteniendo los beneficios de la inmutabilidad. NixOS sobresale en entornos de servidor donde la reproducibilidad es primordial, pero para el usuario de escritorio promedio, el alto costo de aprendizaje y la complejidad no valen la pena. La conclusión principal: a veces, 'no quiero preocuparme' es un enfoque perfectamente válido para la administración del sistema.