La fragmentación de Wayland: Una pesadilla de compatibilidad entre escritorios
El diseño de Wayland omite funcionalidades básicas que las aplicaciones de escritorio para X11, Windows y macOS han utilizado durante décadas, como el posicionamiento de ventanas y la manipulación del cursor del ratón. Esta omisión no fue un descuido; fue intencional. La fragmentación agrava aún más el problema: GNOME, KDE y otros compositores interpretan los protocolos Wayland de manera diferente. Los desarrolladores de aplicaciones no pueden depender de implementaciones consistentes, lo que lleva a una carga de soporte insostenible, especialmente para aplicaciones de nicho en un Linux ya fragmentado. Peor aún, estos problemas residen en los protocolos Wayland, los administradores de ventanas y los compositores, fuera del alcance de los desarrolladores de aplicaciones. Esperamos que el ecosistema Wayland madure, pero aún no hemos llegado allí.