ColdplayGate: No necesitamos IA para un estado de vigilancia distópico
Un supuesto caso de infidelidad de un ejecutivo tecnológico, captado en una pantalla gigante de un estadio durante un concierto de Coldplay, se volvió viral. Esto no es solo chisme; destaca nuestra capacidad de autovigilancia. Desde acusaciones erróneas en el atentado de la maratón de Boston hasta innumerables ejemplos de individuos que pierden empleos debido a la vergüenza online, usamos fácilmente la tecnología para castigar públicamente las violaciones percibidas del contrato social. Nuestros teléfonos inteligentes son las herramientas, internet es el tribunal. Antes de temer la vigilancia de las grandes empresas tecnológicas, considera nuestra propia participación alegre en las cacerías de brujas online. Ya hemos creado nuestra propia distopía.