Contaminación del aire: El silencioso ladrón del cerebro
Si bien se conocen desde hace tiempo los efectos nocivos de la contaminación del aire en la salud pulmonar y cardíaca, investigaciones recientes destacan su impacto significativo en la salud cerebral. Estudios demuestran que los contaminantes atmosféricos, como el PM2.5, pueden provocar anomalías en el desarrollo cerebral fetal y aumentar el riesgo de trastornos neurodesarrollos como el autismo, el TDAH y la esquizofrenia, así como enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. Los contaminantes del aire afectan la estructura y la función del cerebro a través de mecanismos como la inflamación, la disfunción mitocondrial y la disregulación del glutamato. Si bien la evitación completa es difícil, reducir la exposición, como minimizar la ventilación en condiciones de mala calidad del aire y usar purificadores de aire, puede mitigar los riesgos.