El giro de Zuckerberg y la muerte de la cultura tecnológica
Dan McKinley critica el reciente cambio de rumbo de Mark Zuckerberg, argumentando que su hostilidad hacia los empleados y la tolerancia a los discursos de odio en sus plataformas representan una 'rebelión de los jefes' contra los trabajadores de la industria tecnológica. Reflexiona sobre la otrora popular cultura de 'lugar de trabajo feliz' en la tecnología, como las semanas de hackeo, las rotaciones y el 20% del tiempo, argumentando que no eran solo beneficios, sino herramientas para impulsar la moral de los empleados, fomentar el intercambio de conocimientos e innovación, aumentando así la productividad. McKinley sostiene que priorizar la eficiencia a expensas de la felicidad y el compromiso de los empleados es miope y, en última instancia, perjudicial para el éxito a largo plazo de la empresa. Sugiere que una fuerza laboral sana y feliz es un fin en sí misma y un medio para una empresa más productiva e innovadora.