Despidos: Nunca volverás a ser el mismo
Un año después de ser despedido, el autor reflexiona sobre la experiencia. El artículo detalla las señales de advertencia que precedieron al despido: eventos del equipo cancelados, notificaciones inesperadas de paquetes, falta de visión del liderazgo, reuniones vagas y obligatorias y el tiempo en torno a los informes trimestrales. El autor enfatiza que incluso el alto rendimiento puede ser desconsiderado durante los despidos, reduciendo a los empleados a meras filas en una hoja de cálculo. El autor reflexiona sobre la confianza rota en el trabajo moderno y aconseja a aquellos que aún no han sido despedidos que se atengan a las horas del contrato, protejan su tiempo personal, entrevisten continuamente, aprovechen las ofertas externas para aumentar el salario y no piensen demasiado en sus currículums. En última instancia, el despido cambió fundamentalmente la perspectiva del autor sobre el trabajo, dejándolo desilusionado.