Un Príncipe Ficticio y el Prejuicio Europeo: Una Clase Magistral de Autopromoción
2025-03-16
En la década de 1890, Calfa, un armenio, aprovechó hábilmente la cobertura mediática europea sobre la persecución de cristianos por el Sultán Abdul Hamid II en el Imperio Otomano para construir una narrativa de sí mismo como un príncipe depuesto en París. Él supo aprovechar los estereotipos europeos existentes de un 'príncipe cristiano oprimido' y el sentimiento antimusulmán, presentándose como un gobernante depuesto para obtener simpatía, apoyo y credibilidad. Esto le permitió mantener su identidad fabricada durante un largo período. La historia de Calfa destaca la interacción entre la manipulación de la información y los prejuicios sociales en el logro de objetivos personales.