¿Autobuses de hidrógeno: un experimento fallido?
Varias ciudades europeas han experimentado con autobuses de hidrógeno, pero los resultados han sido decepcionantes. Los altos costos de fabricación y operación, junto con una cadena de suministro de hidrógeno inestable, han llevado al abandono o reducción de muchos proyectos. Varias ciudades han cambiado a autobuses eléctricos de batería más asequibles. Si bien algunas ciudades han logrado cierto éxito utilizando hidrógeno residual de procesos industriales o construyendo sus propias plantas de producción de hidrógeno verde, estos casos son difíciles de replicar y enfrentan desafíos como las fugas de hidrogênio. La UE continúa invirtiendo fuertemente en proyectos de hidrógeno, pero sus beneficios económicos y ambientales son cuestionables. En el futuro, el hidrógeno bajo en carbono puede desempeñar un papel en sectores industriales específicos, pero su potencial como combustible principal para el transporte está disminuyendo.