Policía del período Edo: Brutalidad en nombre de la paz
Después de que Tokugawa Ieyasu unificara Japón a principios del siglo XVII, Edo (actual Tokio) se convirtió en la nueva capital, poniendo fin a siglos de guerra civil. Sin embargo, la delincuencia persistió. El gobierno estableció una fuerza policial compuesta principalmente por samuráis, supervisada por magistrados y empleando varios rangos de oficiales, incluidos los doshin (policías) y yoriki (samuráis de alto rango). Si bien los yoriki disfrutaban de un estatus más alto y un mejor salario, los doshin se encargaban de la mayor parte del trabajo policial diario, recurriendo a veces a métodos brutales como irritantes para los ojos y tortura para obtener confesiones. Este sistema, si bien eficaz para mantener el orden en una ciudad de más de un millón de habitantes, pone de manifiesto las duras realidades y contradicciones de la justicia de la era Edo.