De los primeros pasos al aprendizaje automático: el misterio del reconocimiento de patrones
Observando a su hermano menor tocar una estufa caliente y quemarse, el autor traza un paralelo con el aprendizaje automático y el reconocimiento de patrones. La comprensión inicial de un bebé sobre "caliente" se construye a través de la experiencia, asociando entradas sensoriales, similar a la creación de incrustaciones espaciales en el aprendizaje automático. A medida que surgen nuevas experiencias (como tocar un radiador), el bebé actualiza su modelo mental, una actualización bayesiana que ajusta su comprensión de "caliente". Esto destaca cómo tanto los humanos como el aprendizaje automático dependen del reconocimiento de patrones: comprimiendo información, generalizando conocimiento y adaptándose a nuevas evidencias. Sin embargo, los humanos también pueden sobre-encontrar patrones (apofenia), viendo conexiones donde no existen. El autor concluye enfatizando la importancia de la reflexión tranquila para fomentar la creatividad y la formación de patrones.
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