El arma secreta de la Segunda Guerra Mundial: Barredores de minas aéreos
A principios de la Segunda Guerra Mundial, las minas magnéticas alemanas devastaron el transporte marítimo británico. La ingeniosa respuesta de Gran Bretaña fue modificar los bombarderos Wellington en barredores de minas aéreos, imitando la firma magnética de un barco para detonar las minas. Esta táctica revolucionaria despejó rápidamente los campos de minas, protegiendo las rutas de navegación vitales. Alemania hizo lo mismo, adaptando transportes Junkers Ju-52, pero sufrió grandes pérdidas debido a la falta de escolta de cazas. Estos barredores de minas aéreos desempeñaron un papel crucial, aunque a menudo pasado por alto, en la Segunda Guerra Mundial, prefigurando las unidades modernas de contramedidas de minas de helicópteros.
Leer más