En 2007, el autor se dio cuenta de que Microsoft ya no era el gigante del software temido que alguna vez fue. El auge de Google, el surgimiento de la tecnología Ajax basada en la web, la proliferación de internet de banda ancha y el resurgimiento de Apple contribuyeron al declive de Microsoft. Si bien sigue siendo rentable, Microsoft perdió su dominio, su estrategia cerrada y su respuesta lenta a las nuevas tecnologías le costaron las oportunidades de la era Web 2.0. El autor argumenta que la 'muerte' de Microsoft no fue repentina, sino el resultado de múltiples factores, siendo su mayor debilidad su apego al modelo tradicional de software de escritorio y su fracaso en adoptar las nuevas tecnologías y modelos de negocios de la era de internet.
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