Coleco Adam: Un Estudio de Caso Sobre el Fracaso Tecnológico de los 80
El intento de Coleco en 1983 de entrar en el creciente mercado de computadoras domésticas con el Coleco Adam terminó en un fracaso espectacular. A pesar del bombo inicial y las expectativas, el Adam se quedó corto, plagado de precios altos y fluctuantes, lanzamientos retrasados, una alta tasa de defectos, un almacenamiento de datos poco fiable (los paquetes de datos eran propensos a deshilacharse y a borrarse) y una impresora mal diseñada (con la fuente de alimentación integrada, lo que hacía que todo el sistema fuera inutilizable si fallaba). La fuerte competencia del Commodore 64 también resultó insuperable. El fracaso del Adam le costó a Coleco casi 50 millones de dólares y, en última instancia, contribuyó a la desaparición de la empresa en 1988. La historia sirve como una advertencia: incluso un producto bien concebido puede fracasar sin una ejecución y una estrategia de mercado sólidas.