Cómo Doom no mató al Amiga (pero Commodore sí que pudo)
Este es un relato nostálgico del viaje de un entusiasta de Amiga, explorando el auge y la caída de la plataforma Amiga. El autor, cautivado por el Amiga 500 desde 1988, se mantuvo leal a pesar del auge del PC, actualizando su Amiga a lo largo de los años. El artículo argumenta que Doom no fue la aplicación que derribó al Amiga, sino más bien la economía de escala y la estandarización del PC, junto con las estrategias erróneas de Commodore. Si bien el Amiga contaba con gráficos superiores y multitarea, finalmente perdió ante el hardware de PC más barato y potente y un ecosistema de software más grande. La experiencia personal del autor destaca las fortalezas del Amiga y los desafíos que Commodore enfrentó al competir con el dominio del PC.